¿ACCIONES Y AUTOGOLES?

No es, ciertamente, nuestra intención que FIFA Magazine se convierta en una versión futbolística de Business International. El fútbol sigue siendo un juego, independientemente de su importancia como fenómeno económico.

No obstante, debido a la creciente importancia de dicho fenómeno, en esta edición volveremos a echar una mirada al impacto que el deporte tiene en el mundo de los negocios, al menos en algunos países: la tendencia de que cada vez más clubes modifican su simple estatuto tradicional de club para participar en la Bolsa como título-valor muy codiciado.

Si el fútbol es el Juego de las Masas (y está orgulloso de tener dicha fama), ¿es correcto que clubes de élite pasen cada vez más frecuentemente a manos de un pequeño grupo privilegiado que no sólo puede darse el lujo de apoyar a su equipo, sino de ser igualmente dueño de una parte del mismo?

La inversión en el club favorito no es meramente una forma de demostrar una dedicación y compromiso eternos por el mismo. Los clubes deben asimismo tratar de evitar acusaciones de una explotación egoista: tales como utilizar esta entrega temeraria para obtener el apoyo de seguidores cuyas fuentes financieras personales no les permiten realmente contraer un compromiso tal, o aprovechar dichas fuentes de grupos externos que disponen de las mismas, pero cuyos intereses son puramente económicos, sin una base personal de adhesión al club y sus tradiciones.

Pero, en definitiva, cada club deberá decidir por sí mismo -dentro de los parámetros permitidos- la forma como desea organizar su base financiera a fin de asegurar su estabilidad y éxitos futuros. También estas decisiones deberán tomarse teniendo en cuenta los intereses de los hinchas.

Se puede incluso afirmar que los clubes que ignoran a sus fieles seguidores marcan una especie de autogol ... un tema que forma asimismo parte de esta edición de FIFA Magazine.

Según encuestas, el "autogol o gol en contra" se interpreta de formas muy diferentes en cada país. Existen lugares donde el autogol se documenta con gran exactitud, achacándole la culpa al desafortunado defensa por más que éste hiciera todo lo posible para evitar dicho error. En otros lugares, en cambio, el autor involuntario queda en el anonimato (hecho que reprueban los archivadores que tratan de recopilar todos los datos posibles con la mayor precisión). Una tercera variante consiste en ignorar totalmente los autogoles, asignando todos los goles al equipo atacante, incluso si no ha participado directamente en la anotación del tanto.

El autogol es un tema que la FIFA intenta clarificar. Es verdad que no se trata de un asunto de mayor urgencia en el fútbol actual, pero los puntos mencionados en las siguientes páginas pueden servir de norma a fin de disponer de una definición más clara y universal en el futuro. Los autogoles fueron siempre parte integrante de la escena futbolística. La Bolsa, empero, no. Sin embargo, vale la pena comprender ambos tópicos un poco mejor.

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